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La Mega Obra que busca devolverle la vida al río Medellin

 

Millones de bacterias encerradas en gigantescas moles de concreto tendrán la responsabilidad de limpiar al río Medellín.

Su casa, por llamarlo de alguna manera, será la Planta de Bello una megaobra de 572 millones de dólares que EPM construye en el norte del valle de Aburrá y la cual será la clave en la descontaminación del afluente.

 
 

El proyecto tiene dos grandes componentes. Uno será el interceptor norte, que no es más que una tubería de alrededor de cuatro metros cuadrados con una longitud de 7,7 kilómetros.

 

Inicia en Moravia (norte de Medellín) y concluye en Bello, en la planta. Su labor es llevar las aguas residuales hasta los pozos recolectores, donde se inicia una labor que hasta el momento se desconoce en Colombia. Eso mismo harán otros ramales colectores que van separados del principal.

Al llegar, se encontrarán con tres clases de rejas (una de 200 milímetros, otra de 20 y una última 8) las que seleccionarán la basura o residuos más grandes.

Después el agua es vertida en los desarenadores rectangulares aireados, su labor no es más que retirar la mayor cantidad de arena posible para el siguiente proceso que continúa en los tanques de sedimentación primaria rectangulares.

Es aquí donde separan el lodo en una primera etapa.

El agua, con menos sedimentos, será transportada a los tanques biológicos, donde las bacterias (de nitrificación) empiezan a trabajar.

Allí mismo se hace la desnitrificación, realizada también por microorganismos, que al igual que las primeras, se comen la carga contaminante. Al hacerlo, estas caen al fondo por su peso y, tal cual lo harán con el lodo, terminarán en un biosólido estabilizado.

Mientras tanto, el agua que pasó todo el proceso, será devuelta al río Medellín con un 80 por ciento menos de carga contaminante comparada con la que llegó a las instalaciones.

Por otro lado, las 300 toneladas de lodo que serán extraídas en todo el proceso, sumada a las 120 toneladas de biosólidos, o podrán ser reutilizadas o incineradas, dependiendo de su nivel de utilidad.

De esa manera lo explicó el director del proyecto Planta de Tratamiento de Bello, ingeniero Carlos Muñoz: “Eso es algo que apenas estamos decidiendo”, dijo mientras aclaró que eso también depende del secado y de las condiciones del elemento.

Lo cierto es que la obra de infraestructura será la más avanzada del país por sus modelos únicos de tratamiento de lodos y sedimentos. Esta se complementará con la de San Fernando ubicada en Itagüí, al sur del área metropolitana.

Es probable, entonces, que en menos de dos años la espuma que se ve en el río, al norte del Aburrá, desaparezca de a poco al igual que los malos olores.

Obra, aunque con atraso, avanza a buen ritmo

Entre uno y tres meses son los retrasos que llevan las obras de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Bello.

Pese a ello, el director del proyecto, ingeniero Carlos Muñoz, explicó que están dentro del margen normal de una obra de infraestructura de esta envergadura.

En el caso del interceptor norte (una tubería de 7,7 kilómetros con un diámetro de 2,2 x 2,4 metros que cuesta 120.000 millones de pesos) el avance es del 74 por ciento, es decir que llevan perforados y construidos 5.745 metros. Por allí es por donde transportarán las aguas residuales de algunos barrios y empresas de Medellín al igual que las de Bello.

Además también trabajan en la construcción de 8 kilómetros de ramales colectores adicionales para tener un cien por ciento de esas aguas en los pozos.

En cuanto a la Planta de Bello como tal, los resultados de obra civil van en un 34 por ciento. La totalidad de la infraestructura es de alrededor de 350.000 millones de dólares.
Muñoz reconoce que en la parte en la que menos ha avanzado el contratista es en la compra de los equipos, pues de estos, hasta el momento, solo cuentan con un 13 por ciento del total necesario.

La construcción de los pozos, por otro lado, va en un 60 por ciento de 30 que requieren, unos son para uso exclusivamente constructivos (ingreso de las máquinas tuneladoras), y los otros, serán usados como recolectores.

Indicó que la complejidad de la obra requirió traer equipos de Europa y de Estados Unidos, pues ni en Colombia ni en países vecinos se conseguían.

Según el contratista a finales del 2015 o principios del 2016 la planta entraría en funcionamiento. Ellos mismos tendrán la obligación, según Muñoz, de operarla durante un año, cuando esté en su nivel máximo.

Para la construcción de la Planta de Bello se requieren más de 120.000 metros cúbicos de concreto.

 

Segunda planta para afluente

La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Bello complementará, con un nivel mayor, el trabajo realizado por la Planta San Fernando de Itagüí.

Esta fue la primera gran planta de tipo secundario en el país y entró en operación, en
su primera fase, en mayo del 2000. Tiene capacidad de tratar 1,8 metros cúbicos sobre segundo, lo que aproximadamente significa un 20 por ciento de las aguas residuales generadas en al área metropolitana del
valle de Aburrá.

Pero ahí no acaba, pues desde 1983 EPM tiene un plan de recolección de aguas residuales que consta de dos plantas de tipo secundario (la de Itagüí y Bello) y otras dos, de tipo preliminar, que un futuro deberán construirse en los municipios de Girardota y Barbosa.

YEISON GUALDRÓN
Redactor
MEDELLÍN