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El plan para volver a congelar el Ártico

 

Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona propusieron una idea que parece obvia pero que podría salvar al Ártico del deshielo masivo que enfrenta. Los expertos aspiran a construir 10 millones de bombas impulsadas por energía solar y eólica capaces de producir agua y derramarla sobre la capa de hielo, donde se congelaría rápidamente.

El problema es que la realización de la propuesta, que apenas es una teoría, sería complicada y costosa. De acuerdo con los cálculos de los científicos, valdría US$500.000 millones.

La manera como funcionaría sería a partir de la instalación de boyas sobre el océano Ártico. Los dispositivos tomarían agua de debajo del hielo, la almacenarían en un tanque y luego la verterían encima de las plataformas heladas. Después, la parte superior de la capa de hielo, que suele ser la más fría, se congelaría al ponerle agua encima.

El profesor de astrofísica Steven Desch, quien lidera el equipo de investigadores, aseguró que para impactar realmente la pérdida de hielo sería necesario cubrir al menos el 10 % del Ártico, lo que sumaría 10 millones de máquinas.

Desch y su equipo de científicos ya habían publicado un estudio en 2016 en la revista Earth's Future sobre cómo volver a congelar partes del Ártico. Ahora dijo que "aunque los científicos del clima habían identificado correctamente los problemas y la urgencia de resolverlos no tenían buenas soluciones para frenar las emisiones de dióxido de carbono".

De acuerdo con las estimaciones, se cree que para el 2030 no habrá hielo en el mar en verano. Por eso, según Desch, "no vamos a lograr reducir las emisiones de dióxido de carbono a tiempo para prevenir las consecuencias".

En cambio considera que si esta técnica fuera posible se reversaría la tendencia de pérdida de hielo en el mar y se podría restaurar el Ártico y dejarlo en los niveles que tenía hace 15 años.

Pero no sólo el hielo se ve afectado por estos cambios del clima. La pérdida de hielo marino impacta negativamente a los osos polares y hace que pasen más dificultades para encontrar alimento. También se ha visto afectado el número de bacalaos del Ártico, que prefieren las aguas frías, sobre todo aquellas cubiertas por hielo.

Pero el proyecto tiene contradictores. De hecho, como le explicó Julienne Stroeve a CNN, la propuesta es un tanto inviable. Stroeve se desempeña como profesora de la University College of London y es científica principal del National Snow and Ice Data Center.

Para ella, "el calentamiento climático en respuesta al aumento de las concentraciones de dióxido de carbono va a continuar, a pesar de los esfuerzos que se hagan para que vuelva el hielo al Ártico", dijo a esa cadena de noticias. "Por lo tanto, el exceso de calor a bajas latitudes de todas maneras se transportará hacia el Ártico, por medio de la circulación atmosférica y oceánica, y eso va a contrarrestar los esfuerzos para producir hielo en el Ártico", concluyó.

 

NOTICIA TOMADA DE: El espectador