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Antioquia interviene en el agua potable de 80 municipios

 

proyecto-de-agua-potableEn Antioquia hoy están en marcha 40 proyectos de acueducto y alcantarillado en 36 municipios, que demandan una inversión de 80.265 millones de pesos.

La cifra representa un gran esfuerzo de la Gobernación en asocio con varias entidades estatales, pero aún se queda corta por el tamaño de las necesidades en todas las regiones.

Aunque al separar los logros en acueducto y en saneamiento las cifras muestran diferencias significativas, para la gerente de Servicios Públicos de Antioquia, Astrid Elena Barrera Roldán, estos frentes "son un matrimonio" que obliga a emprender obras conjuntas.

La normatividad establece que no es posible suministrar acueducto sin la parte de alcantarillado solucionada, como lo obliga el Decreto 0302 del entonces Ministerio de Ambiente y Vivienda, ligado a las leyes 388 de Ordenamiento Territorial y a la 142 de Servicios Públicos.

"Fue una forma de parar el desorden que se tenía de que me suministraba agua, pero lo otro no importaba", señala la funcionaria y destaca que ayudó a formalizar los dos sistemas como una parte integral.

Pero ante la dificultad del saneamiento y de los acueductos en las zonas urbanas de los municipios, el criterio es priorizar el abastecimiento de agua potable sin descuidar el alcantarillado. "Lo ideal son los dos, pero lo esencial es no dejar a la gente sin agua potable", sostiene Astrid Barrera.

Si bien ambos son necesarios, las experiencias derivan que si a la gente se le garantiza tomar agua limpia, esto le cambia la vida, más allá de reducir enfermedades (ver nota de San Juan de Urabá).

Antioquia vive dos situaciones llamativas en este campo. En lo urbano, el cubrimiento promedio en acueducto es del 75 por ciento. En lo rural alcanza el 45 por ciento.

En cuanto a alcantarillado, en lo rural apenas llega al 35 por ciento con sistemas aislados, pozos sépticos y pequeñas plantas de tratamiento de aguas residuales.

Soluciones en marcha
El propósito es hacer intervención en los 62 municipios comprendidos en el plan departamental de aguas.

A ellos se agregan otros 11 proyectos del Contrato Plan para Urabá, que incluye hasta Murindó y Vigía del Fuerte (en convenio con las gobernaciones de Córdoba y Chocó), cuya inversión es de 20.000 millones de pesos solo en la parte antioqueña.

También se acompañan las acciones del Gobierno Nacional, que lidera el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, en seis municipios: Apartadó, Carolina del Príncipe, Cisneros, Santo Domingo, San Vicente y Envigado, con una asignación de 36.000 millones de pesos.

Luego se agregó Amagá, con lo cual la inversión sube a 42.000 millones de pesos.

Algunos ejemplos del primer paquete son Buriticá, donde se cambia toda la red de acueducto y alcantarillado (aún con tubería de barro) por 1.800 millones de pesos.

En Caicedo se reforma y optimiza toda la planta de agua potable, que no tenía capacidad suficiente y había barrios a los que no llegaba el agua.

Para Argelia el próximo martes se adjudicará el contrato por 1.600 millones de pesos para todo el sistema de acueducto del municipio, que pasará de tener 7 urbanos pequeños, casi familiares, a uno solo. Como muchos no creen, el gobernador, Sergio Fajardo, irá el próximo 13 de diciembre a dar una especie de "largada" de las obras.

En Amagá se construye la planta de tratamiento de aguas residuales por 1.600 millones de pesos.

Pero la administración del alcalde Juan Carlos Amaya Cano gestionó otros recursos por 7.000 millones de pesos para construir todo el alcantarillado de este municipio del suroeste.

Los grandes retos
En este mandato el propósito es llegar a una cobertura de agua potable del 80 por ciento en las áreas urbanas del departamento de Antioquia, fuera del área metropolitana.

Para la gerente de Servicios Públicos, esto es mucho porque "hay que construir muchas plantas".

Con el crecimiento se espera llegar a 300.000 personas más con agua potable en las áreas urbanas.

Y en alcantarillado, se pasará del 65 al 67 por ciento. Pero en lo rural, con un desarrollo menor, se pretende crecer del 35 al 37 por ciento, aunque el objetivo es el 48 por ciento.

Claro que subir dos puntos, subraya Astrid Barrera, son casi 60.000 personas.

Pero más que quedarse en estas metas, el propósito interinstitucional es definir rutas de trabajo claras para que quien asuma el próximo mandato de la Gobernación de Antioquia llegue con áreas priorizadas e inversiones identificadas.

Es mucho el trabajo que se pueden ahorrar, advierte, si se tiene una priorización. Así se llegaría a las zonas de mayor deficiencia en los servicios públicos.

"Nuestro mejor regalo para Antioquia será dejar una política de gestión clara", asegura, con el convencimiento de que se llegará a los 62 municipios que están en el Plan Departamental de Aguas y a 18 adicionales.

 

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Fuente: El Colombiano.