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Con 45 proyectos buscan salvar al río Medellín

rio medellinCon creación de conciencia ciudadana y obras físicas la Alcaldía trata de descontaminar el afluente.

Cientos de personas en los vagones del metro, algunos cabizbajos, otros mirando a su alrededor, hablando, escuchando música o leyendo. Pocos prestan atención al río Medellín, a sus aguas y riberas, a los sedimentos o depósitos de arena o a las basuras que flotan en su cauce.

Los que por descuido o curiosidad voltean a ver el río y aguzan los sentidos, sí notan los cambios en el color de las aguas cuando son arrojados colorantes y contemplan con irritación los arrumes de basura atrancados en los rescoldos o a los bordes del afluente.

Está también la miseria o pobreza, que no se observan al margen del metro y que solo puede ser percibida por aquellos que van caminando o en bicicleta por la ciclorruta de la minorista, o por los que conducen por la Regional norte.

Precisamente, desde todas las perspectivas y ángulos, el río Medellín nos conecta o separa, difícil no encontrarse con él durante el día, pues fue y es el eje de crecimiento de la ciudad. Tal es su importancia que el metro fue construido siguiendo su curso y solo se separa de él cuando entra al Centro.

Pero, a pesar de su importancia, con el incremento de habitantes y con la urbanización social durante la primera mitad del siglo XX, se generó el deterioro de su cauce, la desestabilización de sus taludes, el daño de las márgenes de los lechos y, con esto, una emergencia social y ambiental.

Para Luis Alfonso Yepes, defensor del río Medellín y estudioso del tema, la contaminación es preocupante, pues no existe una conciencia ambiental por parte de la comunidad y las políticas de gobierno han sido ineficientes.

"La gente sigue tirando residuos en los afluentes y las empresas coloreando el río, también están las excavaciones o algunos usos mineros. Pero lo más grave son los contaminantes que provienen de procesos químicos, que no son visibles, pero sí muy dañinos", añadió Yepes.

Según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el punto del río que tiene los mayores niveles de contaminación corresponde al tramo comprendido entre Niquía y Ancón Norte (antigua empresa Metromezclas), dado que allí son descargadas las aguas del interceptor oriental y occidental directamente al cauce. Estos interceptores recogen las aguas residuales de Medellín y Bello.

Santiago Cardona Gallo, profesor de la Universidad Nacional, quien hace parte de un proyecto de investigación sobre los vertimientos arrojados al río, señaló que esta problemática no es nueva y cada vez se acrecienta más debido a que la Alcaldía no invierte en programas de prevención, sino en grandes y costosas plantas de difícil control y mantenimiento.

"Nuestra empresa de servicios públicos de Medellín hizo un plan de saneamiento en el año ochenta, así que marcaron unos derroteros que se han ido desarrollando por 34 años y el río sigue igual. Por esa época llegaba la factura alta y pagábamos pensando que estaban saneando el río, pero nunca fue así", agregó Cardona.

De esta problemática que afronta Medellín se ha venido hablando durante años, pero lo evidente es que las empresas y el sector comercial siguen vertiendo aguas residuales al afluente; y un alto número de habitantes que no tienen servicio de alcantarillado y saneamientos arrojan todos los días sus residuos al afluente. Las políticas públicas que la administración ha formulado no han mitigado el daño medioambiental.

Índices de contaminación del río Medellín.

Según el último reporte del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, que monitorea 12 estaciones sobre el río Medellín y 23 quebradas y afluentes, los índices de calidad del agua en el segundo semestre de 2013 muestran que los niveles de contaminación se acrecientan cuando el afluente llega al Centro de la ciudad, en la Estación San Fernando y el Aula Ambiental (en la Universidad de Antioquia).

En su nacimiento, en el páramo San Miguel, el nivel de contaminación del río es bueno (como lo califica la investigación), con un índice de solo 2,13. Pero unos kilómetros después, en la estación Primavera, pasa a ser aceptable con 2,18 puntos de contaminación.

En Ancón Sur la calidad del agua sigue decreciendo, para después llegar al nivel más bajo en Puente Machado (Municipio de Bello) con 15,48 puntos.

Después comienzan a reducirse los niveles, para terminar con 9,19 puntos en Puente Gabino, la última estación de monitoreo del río Medellín.

El Área Metropolitana trata de hacer frente al problema.

El Área Metropolita tiene planteados alrededor de 45 proyectos en el Plan de Ordenamiento del Recurso Hídrico (PORH) para hacer frente a los problemas de contaminación y darle vida al río Medellín.

De estos, los más próximos para su implementación son aquellos que hacen parte del plan de saneamiento del río, como la construcción y puesta en operación de la Planta de Tratamiento de agua residual de Bello a manos de Empresas Públicas (EMP), que estará en operación en el 2015.

Está también la obra del interceptor de las aguas residuales del tramo definido entre Primavera y el municipio de La Estrella. Además de la construcción de los colectores e interceptores que hacen falta y de alcantarillados no convencionales para la recolección de aguas residuales domésticas en sitios de difícil recolección, y la reposición de redes de alcantarillado en el Centro.

También hacen parte de estos proyectos, para descontaminar el río, el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos que ejecuta Empresas Varias (EMV).

Este Plan incluye la recolección, transporte y tratamiento de las aguas residuales de la zona urbana del valle de Aburrá, cuya obra principal será la planta de tratamiento de Bello.

Ya desde el año 1999 viene funcionando la Planta de Tratamiento San Fernando, primera gran planta de tipo secundario en el país, localizada en Itagüí. Está diseñada para tratar las aguas residuales generadas en el sur del valle de Aburrá.

Además, el Área realiza proyectos para la recuperación ambiental del río, entre los cuales se destacan: construcción de alcantarillados no convencionales y del interceptor sur, limpieza y remoción de sedimentos, remoción escombros, obras de intervención para proteger el cauce del río y mejorar la conectividad metropolitana.

También EPM y el Área Metropolitana realizan actividades educativas y de participación ciudadana que busca concientizar de los daños medioambientales que se generan al arrojar residuos al río y sus afluentes.

Fuente: EL TIEMPO
Medellín